Visitando el Centro Histórico de Puebla en Jueves.
El jueves 25 de enero de este año, al saber que no cubriríamos un evento al cual se nos invito, decidimos mis amigos y yo, realizar un paseo por el zócalo de el ciudad de Puebla. Ese un día con mucho viento y un poco de frío, de hecho podría decirse que iba llover. Para llegar al zócalo, necesitábamos caminar muy poco, unos escasos pasos.
Teníamos tres horas libres, tres horas; donde no sabíamos si sólo sentarnos en el zócalo a ver la gente pasar para así hacer el trabajo que el profesor nos había asignado. Comenzamos a caminar en dirección al zócalo, pasamos por varios puestos de comida, bares y la catedral de Puebla. Varios turistas caminaban con sus cámaras mientras su guía turístico hablaba de la historia de la Catedral y alguna otras cosas que eran relevantes de la historia.
En el transcurso del camino, a un compañero se le ocurrió la idea de ir a un bar, ya que la pasar frente a el, una señorita nos dio un volante con una promoción de alitas y cerveza. Varios de nosotros dijimos que no, pues eran muy temprano y todos coincidimos que teníamos que comer algo antes. Ya a unos cuantos pasos de el zócalo algunos amigos que llevaban cámara comenzaron a tomar fotos para poder obtener la fotos que se nos habían pedido y nos quedamos parados un momento junto a una banca, ya que una amiga fue a acariciar un perrito.
Veíamos pasar familias paseando, carros turísticos por un lado aunque pudimos quedarnos a un costado de el zócalo, decidimos ir a la fuente, muy famosa por ser el punto de reunión de varios poblanos.
Miramos a nuestro alrededor, la gente pasaba hablando por teléfono, escribiendo e incluso solo viendo su celular.
Al estar un rato pensando que haríamos, decidimos ir a ”El barrio del artista” un lugar muy famoso en el centro de Puebla, ya que solo estaba a un par de calles y entonces tuvimos la idea de tomarnos fotos para recodar ese momento; después de subirnos al gran letrero donde dice “Puebla” y tomarnos fotos de diferentes maneras unas extranjeras coreanas se acercaron a nosotros para pedirnos una foto. Sí, inexplicablemente una extranjeras nos pudieron una foto, lo cual se nos hizo un poco extraño ya que es al contrario. Tal vez fue tanta el entusiasmo de estar en el zócalo que fuimos confundidos con visitantes del Estado y hasta nos ofrecieron tours para conocer Puebla.
Seguimos caminando hacia abajo, todos íbamos tomando fotos, vídeos y hablando de lo bueno que sería viajar todos juntos. Llegando a la Plazuela del Carolino se consenso que iríamos a “ Café Milagros” un lugar que ya habíamos visitando tiempo atrás. Entramos al lugar y descubrimos que habían otros compañeros desayunando allí. Juntamos tres mesas para que todos lo que íbamos comiéramos unidos, ya sentados nos dieron el menú y elegimos unos nachos.
La comida llegó, tarareamos una cuantas canciones y nos ofrecieron un listón, ya que en ese lugar se acostumbra a escribir en un listón algo que deseas o piensas. Nosotros decidimos poner nuestros nombres.
Al retirarnos de ahí, caminamos a la parada para tomar la micro de regreso a la facultad y llegar a nuestra última clase del día. Llegamos un poco tarde a la clase, pero valió la pena el riesgo.



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